Viajes

Reflexiones sobre la identidad mutante

Cuando te resulta tan complicado responder a una pregunta tan simple, significa que hay algo allí que no está muy claro.

Cuando te resulta tan complicado responder a una pregunta tan simple, significa que hay algo allí que no está muy claro. O quizás, que lo que hasta entonces parecía muy claro, ya no lo es tanto. Es casi como dudar cuando te preguntan tu nombre. No puedes… o al menos no deberías. El problema es que la pregunta en cuestión me la han hecho en cientos de oportunidades, y nunca (o mejor dicho, cada vez menos) sé qué responder.

Cuando viajas te sueles encontrar por ahí con gente muy amable que en general, en cuanto detectan un idioma o un acento diferente al local, te asaltan siempre con la misma maldita inocente pregunta:

Where are you from?

Es sorprendente que esta pregunta sobre el origen, sobre mí origen, haya tenido con el tiempo distintas respuestas. 1) De Argentina; 2) de Argentina, pero viví dos años en Suecia (como si eso en parte me redimiera); 3) de España, pero soy argentino; 4) de España. Y en el fondo la pregunta que yo me hago es: ¿uno es de dónde viene o de dónde elige ser? Por supuesto que esta pregunta no tiene nada de original, pero surgió en mi interior (se hizo original para mí) en cuanto comencé a viajar; quizás nunca me la hubiera hecho de no haber viajado tanto. Quino, reciente ganador del Premio Príncipe de Asturias 2014, se planteaba la misma pregunta a través de una brillante reflexión de Mafalda:

Mafalda y el nacionalismo

Es difícil entender la “comodidad del patriotismo” cuando no se ha viajado lo suficiente, o leído lo suficiente (que es otra forma de viajar), cuando no se ha tenido la posibilidad de ver o elegir otra cosa, cuando tu mundo se circunscribe a lo que mandan tus tradiciones. La apertura, la otredad, te permiten ampliar el abanico de opciones y entonces puedes elegir; incluso puede que elijas el sitio del que vienes, pero en ese caso se tratará de una elección.

Hace unos años, en una de mis visitas a la Argentina, un amigo íntimo, uno de esos amigos de la infancia con los que uno luego crece y que se convierten casi en hermanos, me hizo una pregunta que no debió hacerme (pero que su curiosidad no le permitió evitar): vos te sentís más español que argentino? Y entonces yo le di una respuesta que debí evitar (pero que por alguna razón no pude): yo me siento más de allá. Un silencio incómodo se instaló entre nosotros; algo se había roto; él se sintió defraudado y yo incomprendido.

De momento he vivido en cuatro países y tengo dos nacionalidades. Soy lo que me he llevado de cada uno de los países en los que he vivido y de cada uno de los sitios en los que he estado, no creo que haya un país que pueda definirme y espero que nunca lo haya. Me enferman las etiquetas y me gustaría que alguna vez me preguntaran: ¿qué has aprendido de los lugares en los que has estado?

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9 comments on “Reflexiones sobre la identidad mutante

  1. A mí me ha pasado algo muy parecido. No creo que sea exclusivo de los que hemos emigrado o vivido en diferentes países. Es algo relacionado con el concepto mismo de identidad. Por lo que puedo ver a mi alrededor, la identidad suele entenderse como un absoluto y no como algo que los seres humanos construimos con el tiempo a partir de nuestras experiencias. Evidentemente, cambiar de país conlleva un distanciamiento de lo que nos ha definido hasta ese momento. En mi caso, fue a los 13 años (edad de mi llegada a España) cuando empecé a reflexionar sobre lo que formaba realmente “parte de mí” y lo que no. Pero, aunque es algo natural e inevitable (al menos yo lo entiendo así), muchas personas que conocí optaron por resistirse a la “asimilación” de lo nuevo exagerando su “identidad”

    • Es cierto, muchas veces ocurre que uno deja de pertenecer a un lugar mucho antes de marcharse de allí. También coincido en que el problema es ver la identidad como un absoluto dado e inamovible cuando en realidad se trata de una construcción. El problema es cuando la identidad la construyen otros y luego te la enchufan. Por otra parte, la asimilación y el “gueto” son los dos extremos de la emigración (o inmigración, depende desde dónde se mire); ninguna de las dos me parece una buena alternativa.

  2. No sé si para bien o para mal :-), pero te he nominado a varios premios del entorno WordPress, en agradecimiento a los buenos ratos que este blog me hace pasar: http://felixmolinapublica.wordpress.com/2014/07/15/la-101/

    • Pues vaya… Cuando ocurren estas cosas no sé bien qué decir. Lo primero es que me alegro, no de que me hayas nominado, sino de que te pases buenos ratos con este blog. Parece un poco tonto, pero cuando a otros les gustan las cosas que uno escribe (o que a uno le pasan) uno se siente un poco mejor consigo mismo. Por lo demás, te agradezco la nominación pero lo realmente importante, lo que me impulsa a seguir, son comentarios como los tuyos, el saber que hay personas que disfrutan y/o reflexionan con lo que garabateo en este blog. Gracias y un abrazo, G/

  3. Nací en España y siempre he vivido aquí…pero como este es un país absurdo donde depende de dónde nazcas tienes que sentirte de una manera, a mí me ocurre que no me siento de Madrid, para nada.

    Hace 3 años aprendí de donde era, cual era mi sitio. En ello estoy.

    • Los países son todos, en general, más o menos absurdos; pero claro, hay algunos más absurdos que otros. Piensa que a ti te ha tocado; yo, mucho más “inteligente” lo he elegido. Pero bueno, me alegro que hayas encontrado tu lugar en el mundo; pero ojo, tampoco te aferres a él con uñas y dientes; puede que sea tu sitio sólo por un tiempo. La identidad es siempre algo transitorio.

  4. Loretta Maio

    Nací en Argentina, vivo en Argentina y me encantaría conocer otros países -en particular, España- Yo creo que uno es del lugar en el que no se siente extraño o ajeno. Yo nunca me he movido de mi país sin embargo, me siento de otro lugar; quizás por desconocer mi identidad (fue sustituida al nacer). Uno pertenece a aquel sitio en el que siente es su hogar; puede ser aquí, allá… Lo dicta el corazón.

    Un abrazo, desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

    • Gracias, Loretta, por tu comentario. Efectivamente, cuando uno se siente extraño o ajeno comienza a dejar de pertenecer. Pero lo importante es que la identidad no es ni algo dado (biológica o geográficamente) ni algo inamovible; se construye día a día y uno debe ser parte implicada en esa construcción de la identidad. Un abrazo, G/ Por cierto, muy buenas tus fotos en FB.

      • Loretta Maio

        Otro abrazo para ti en este día.

        Muchas gracias. Cuando gustes pasar, ya sea por mi página en Face o por mi blog, serás muy bienvenido.

        Seguimos en contacto.

        ¡Feliz miércoles!

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