Arte y Ciencia Epistemología

Einstein – Picasso / Relatividad y Cubismo

¿Es una mera coincidencia que el arte moderno y la ciencia moderna hayan surgido simultáneamente a principios del Siglo XX? ¿Estaban Einstein y Picasso explorando los mismos conceptos? ¿Existe alguna conexión entre el cubismo y la relatividad? Estas son algunas de las cuestiones que Arthur I. Miller aborda en su libro Einstein, Picasso: Space, time, and the beauty that causes havoc. Estos temas constituyen además una excelente excusa para explorar las relaciones entre Arte y Ciencia y para analizar cómo se producen, en un determinado momento y en una determinada cultura, los cambios en la cosmovisión del mundo.

Entre finales del Siglo XIX y principios del XX han tenido lugar diversos acontecimientos que finalmente transformarían nuestra manera de ver el mundo. En ese contexto, dos hombres claves han introducido al arte y a la ciencia en la modernidad. Picasso rompía con la figuración y la perspectiva clásica que habían dominado el arte desde el renacimiento. Simultáneamente, Einstein acababa con el carácter absoluto del tiempo y el espacio y cambiaba radicalmente el concepto de simultaneidad. Ambos, Einstein y Picasso, trabajaron sobre dos conceptos fundamentales y controvertidos para la época: la simultaneidad y el debate entre abstracción y percepción.

Picasso lidiaba por aquella época con el problema de cómo representar sobre el lienzo varias vistas de un mismo objeto simultáneamente. Un problema que ya había comenzado a explorar unos años antes Paul Cézanne y que constituiría la gran bisagra entre el arte tradicional y el nuevo arte moderno de principios del Siglo XX. Tras una meditada elaboración, Picasso resuelve el problema a partir de la representación espacial simultánea de las múltiples facetas o vistas de un dado objeto. Pero Picasso fue mucho más allá, llevando hasta las últimas consecuencias la representación simultánea de múltiples perspectivas, la fractura de la forma y el fin de la perspectiva tradicional. La ruptura de la perspectiva significaba que ya no había un punto de vista privilegiado (determinado por el pintor) sino que la importancia de la composición pasaba ahora por la relación entre los objetos dentro de la obra. Acabar con la perspectiva (que significaba fijar un sistema de referencia) era el equivalente pictórico a erradicar la idea de un espacio absoluto.

Einstein, por su parte, estaba por aquellos días de 1905 lidiando con un problema (digamos que) estético: las ecuaciones de Maxwell para el electromagnetismo daban lugar a una asimetría cuando se aplicaban a cuerpos en movimiento. Esta asimetría era para Einstein inasumible y ocultaba en su opinión un orden más profundo de la naturaleza. Su intuición, su sentido estético, le decían que aquella falta de simetría no era compatible con su idea del mundo. Einstein introdujo entonces dos principios fundamentales que permitían reconciliar las ecuaciones de Maxwell con las leyes de la mecánica para velocidades cercanas a la de la luz. Estableció así el principio de  relatividad que dice que las leyes de la física son las mismas en cualquier sistema inercial, y propuso que la velocidad de la luz es independiente del estado de movimiento de la fuente que la emite. La Teoría de la Relatividad Especial tuvo consecuencias demoledoras para la mecánica clásica y para el sentido común; acabó de un plumazo con la idea de un espacio y un tiempo absolutos, con la existencia de un sistema de referencia privilegiado y con la certeza de simultaneidad.

Pero… ¿cómo es posible que Einstein y Picasso, sin ningún vínculo en común, trabajando en disciplinas (aparentemente) tan dispares, exploraran simultáneamente los mismos conceptos? Arthur I. Miller arriesga en un momento la hipótesis del cambio de paradigma, la idea de que el cambio estaba en el aire, de que un tsunami cultural estaba sepultando en la Europa de principios de siglo las viejas ideas. Sin embargo, se decanta finalmente por una causalidad más lineal en la que Henri Poincaré sería el vínculo común que inspiró a Einstein y a Picasso (a éste último a través de Maurice Princet). Una hipótesis un tanto conservadora para un tema tan revolucionario. Personalmente, creo que las ideas de Miller sobre las relaciones entre el cubismo y la relatividad son acertadas pero considero que fracasa en su argumentación al decantarse por una influencia directa. Adhiero más bien a la hipótesis del cambio de paradigma a través de una causalidad menos lineal y más rizomática. Creo además que las ideas importantes, la cosmovisión de cada época, se transmiten por canales sutiles, intangibles e indirectos que conforman una red que permea todos los ámbitos y rincones de la cultura. Así como la comunicación verbal entre personas contiene sólo el 30% de la información intercambiada, la influencia directa (en este caso de Poincaré sobre Picasso) constituye una pequeña parte de lo que pudo haber percibido Picasso por el simple hecho de vivir en París, en el corazón de una transformación cultural sin precedentes desde el Renacimiento.

Creo que Miller ha desaprovechado una excelente oportunidad para intentar comprender cómo se producen los grandes cambios de paradigma, cómo se propagan las nuevas ideas a través del tejido social, cómo los nuevos conceptos surgen de manera simultánea en diferentes ámbitos del conocimiento. Intentaremos aquí no repetir ese error y volveremos en próximos posts sobre este tema.

 


4 comments on “Einstein – Picasso / Relatividad y Cubismo

  1. Pingback: Arte y Ciencia / ¿Azar o Necesidad? « Gustavo Ariel Schwartz

  2. Muy interesante tu posteo sobre este tema Gustavo. Justamente estaba buscando más informaciòn sobre la relación del cubismo con la teoria de la relatividad de Einstein para una clase que estoy preparando para alumnos de nivel terciario sobre las Vanguardias artísticas.

    Existe el mito en la enseñanza del arte (supongo que en un nivel básico) de que el Cubismo “surge” a partir de la Teoría de la relatividad presentada por Einstein.

    Si bien ambas búsquedas se dieron simultáneamente en el tiempo, dudo que Picasso haya tenido tanto conocimiento científico como para estar informado al día de los pensamientos de Einstein.

    La relación entre el cubismo y la teoria de la relatividad se da porque en ambas se termina con un punto de observación único, y se contempla que la realidad es diferente para cada observador dependiendo su posición relativa.

    El cubismo se basó en la simultaneidad de percepciones, es decir, el objeto representado se descompone por el tiempo y el espacio desde diferentes puntos de observación, muestra varias caras a la vez.

    Picasso rompió con la perspectiva clásica y Einstein con la idea del tiempo y espacio como valores absolutos. Ambos trabajaron sobre la simultaneidad en la percepción. Ambos fueron visionarios y se adelantaron a su tiempo.

    Saludos!
    Gabriel

    • Gracias Gabriel por tu comentario. Me alegro que te haya gustado el post y que coincidamos en la visión acerca del surgimiento del cubismo. Evidentemente éste no puede ser “posterior” a la relatividad. Generalmente se suele pensar en una causalidad lineal y simple, pero las cosas (sobre todo la evolución de las ideas) suelen ser bastante más complejas. Un abrazo, G/

  3. Pingback: Realidad (el)emmental – Arte, Literatura y Ciencia

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