Comunicación Cultura Pensamiento Contemporáneo

Confinamiento

Encontrarnos de pronto desnudos frente al espejo

Estos cuarenta y tantos días (por ahora) de confinamiento nos han desnudado. En lo que respecta al comportamiento social, la cuarentena ha sacado lo mejor y lo peor de nosotros (como suele ocurrir en cualquier situación de tensión extrema): personal sanitario amenazado por sus propios vecinos, personas que ayudan de manera desinteresada a perfectos desconocidos, responsabilidad ciudadana, acopio innecesario de cualquier cosa (sobre todo de papel higiénico ¿?), especulación, generosidad, etc. Pero me interesa hoy centrarme más en cómo esta cuarentena inesperada nos ha puesto, como individuos, frente a un espejo al que hacía mucho tiempo que no nos asomábamos.

No poder salir a la calle es una putada; estamos de acuerdo. Pero tampoco es tan grave. Vamos, que lo que nos están pidiendo es que nos quedemos en casa con nuestros hijos, nuestros libros, nuestra música, nuestro Netflix o HBO… y que trabajemos (como podamos) desde allí. No entiendo la depresión que muchos manifiestan frente a este confinamiento. En realidad sí la entiendo, lo que ocurre es que entenderla significa aceptar una situación bastante penosa. Creo que muchas de las personas que se deprimen ante estas circunstancias es porque no tienen vida interior propia; porque el leitmotiv de sus vidas pasa sólo por lo exterior. Somos animales sociales, es cierto; pero también somos individuos. Y claro, encontrarnos de pronto desnudos frente al espejo y no ver allí nada que valga la pena, deprime a cualquiera. 

Consumo, postureo, alarde, dar o recibir órdenes… todo esto pierde sentido cuando desaparece el otro. El mundo se ha detenido, en sentido literal y metafórico. No tenemos muchas oportunidades de vivir una situación tan trascendente como esta; intentemos sacar algo bueno de ella. Este confinamiento nos dejará sin duda muchas enseñanzas: la necesidad de tener objetivos propios, saber estar con nosotros mismos, aprender a convivir con la incertidumbre, comprender la necesidad y la importancia del silencio. Tenemos una oportunidad única de repensar nuestro yo, de replantearnos nuestros valores y nuestras prioridades, de equilibrar lo individual con lo colectivo. No la desaprovechemos. Debemos ser capaces de reconocernos desnudos frente al espejo.


2 comments on “Confinamiento

  1. Excelente Gustavo! Comparto que una situación excepcional como ésta requiere tener muy claro el proyecto de vida. Ante algo que amenaza nuestra supervivencia lo primero es proteger la vida. Después viene trabajar para ayudar a los que nos rodean a sobrellevar la situación y cumplir en la medida de lo posible con nuestro trabajo.
    Para el tiempo libre hay tantas opciones de literatura, música y arte disponibles en las casas que el tiempo pasa a ser el escaso.

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